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NORTE DE SANTANDER

 

 

SAÚL  HUMBERTO  GÓMEZ  MANTILLA
Cúcuta, Colombia, 1978. Realizó la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.  Tutor del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas desde el 2006. Miembro fundador de la Red de Estudiantes de Literatura REDNEL. Coordina el Taller de promoción de lectura Un Mundo al Revés en el Área Cultural Jorge Gaitán Durán del Banco de la República.  Asesor en promoción de lectura de la Red de Bibliotecas de Norte de Santander y de la Red de Jóvenes Líderes Culturales, con quienes desarrolló y publicó el módulo “La promoción de lectura estrategia para la paz y la convivencia”,  el “Álbum de los derechos y los valores” y la “Lotería del patrimonio”. Coordina la editorial alternativa Épica Ediciones.
Ha obtenido los siguientes reconocimientos:
-Ganador del II Concurso Nacional de Poesía Joven, convocado por la revista Prometeo en el marco del XI Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2001,  con su libro “Ideas de viaje”, editado en la colección Viernes de Poesía de la Universidad Nacional de Colombia.
-Ganador del Premio Estímulo a la Joven Poesía Colombiana, convocado por el XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2006,  con su libro “Lección de olvido”. Primer finalista Concurso Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, 2007.
Ha participado en diferentes encuentros de poesía en todo el país. Sus poemas han sido publicados en periódicos y revistas de Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Costa Rica, México y España.

Correo electrónico: saky451@hotmail.com

 


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Oficio divino

a Armando Rojas Guardia

Leer es empezar a sangrar.

Creer que el camino
está al abrir la puerta

en los ojos
de quien en la calle

pide una moneda.

(De “Rostro que no se encuentra”)

 

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Días de mayo

a Ana Rossetti

Yo también te creí muerto corazón mío
te creí olvidado
extinto
no te esperaba tan cerca
que llegaras en un rostro que lee atentamente
la programación de un concierto.

Te esperaba entre maderos
bañado de rocas
y no frágil
cambiando de color al paso de las horas.

Te imaginaba colgado entre nubes
mirando ciudades sin ingresar en ellas
no como canto que despierta
como recuerdo que llega
para robarse la alegría.

(De “Rostro que no se encuentra”)

 

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El  hereje

a  Giordano  Bruno

Una góndola me lleva entre las aguas hacia mi muerte,
conocida día a día en medio de mis dudas,
de mi divina búsqueda hacia el amor.

El fuego me espera.
Llamas que seguirán ardiendo
en medio de la lluvia       
y el silencio.

En esta celda
abandonado a mis desdichas
pienso en los hombres que como yo
seguirán sofocando con el paso del tiempo.

Y como ellos afirmo:

¡Cómo puede arrepentirse el sol de arder
                                  y de su canto las aves!

(De “Rostro que no se encuentra”)

 

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Rostro que no se encuentra

a  Alejandra  Pizarnik

Alejandra camina por la ciudad
agujereado su cuerpo
roto de mentiras.

Alejandra entre ceniza,
sus ojos se coagulan
en la banca de un parque,
alejada de todo
recuerda el tranvía
donde su infancia quedó suspendida.

Alejandra  muerta para sí misma
sonríe ante el hastío,
como un dolor nuevo
escupe su abandono

benéfico para nadie.

(De “Rostro que no se encuentra”)

 

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El transeúnte

a  Flóbert  Zapata

Mi vida fue un recorrer dos calles
una lluvia que llenó los huesos
una calma torrencial a pleno mediodía
donde circulaban recuerdos
agónicas notas en trancón
y todo el frío
que puede soportar un cuerpo.

Mi vida fue el insomnio que huía
de viejos autobuses
extraviándome en el silencio
que se tragaba mi piel
y me devolvía infinito
destrozado de sentencias
maullando por calor
antes de caer la tarde.

Mi vida fue transitar este infame cuerpo
que los trastornos del amor
han convertido en asidero de estrellas
a la espera del tan anhelado orgasmo
un recoveco en la memoria
lleno de sales.

(De “Rostro que no se encuentra”)