Carlos Enrique PachÓn GarcÍa
Nació en 1973 en Villavicencio, Meta. Concluye secundaria en el colegio
Francisco José de Caldas de su ciudad natal.
Parte luego a la ciudad de Cali para adelantar estudios de Ingeniería
Agronómica en la Universidad Nacional, sede Palmira, Valle. Vive algunos
años en los Estados Unidos y estudia inglés en la Universidad de
Georgia.
En 1998 gana el Premio Departamental de Poesía convocado por el
Ministerio de Cultura y el Fondo Mixto de Cultura del Meta. En el 2003
es mención especial en el concurso latinoamericano de poesía organizado
por la Universidad Externado de Colombia. En el 2004 gana el premio
nacional de poesía organizado por la Universidad Metropolitana de
Barranquilla. En el 2005 es mención especial del Concurso de Poesía Eduardo Carranza, Sopó, Cundinamarca. A finales de 2007 gana el
Concurso Departamental de Novela Breve organizado por el Fondo Mixto de
Cultura del Meta, con “La ciudad bajo el río”.
Sus poemas han sido publicados en el libro "Sinfonías Iniciales",
resultado del taller literario de Entreletras en el año 2000,
Villavicencio; en la antología de poesía "Por los verdes, por los bellos
países", Ministerio de cultura, 2002; en la antología de la poesía
colombiana actual realizada por la revista española Alhucema, 2007; y en
diferentes revistas de poesía en el país: Puesto de Combate, Golpe de
Dados, Casa Silva. Ha sido invitado a varios festivales de poesía en el
país.
En el 2004 realizó estudios de guión cinematográfico en la escuela de
cine La Isla a Mediodía, Bogotá. En el 2006 fue parte del taller de
narrativa de la Universidad Central, Bogotá.
Desde el 2000 se desempeña como director, coordinador y asesor de
talleres literarios en la región. Actualmente adelanta trabajo de tesis
en Economía en la Universidad de los Llanos, Villavicencio. Los poemas
que se publican son tomados del libro "Días y duchas".
Correo electrónico:
enriquegarcia34@yahoo.es
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II
Te consuela que otras personas
parecidas a ti estén haciendo fila en el banco. Hasta te agrada que
muestren su descontento por alguna pequeña razón: si el cajero habla con
el compañero, si le entregan un recibo sin haber pasado por la
rigurosidad de la fila; a ti también te molesta, pero lo disimulas; en
eso consiste sentirse superior en esos momentos. La muchacha quién está
haciendo la otra fila —donde se pagan los servicios— está a la misma
distancia que tú del cajero; cuentas los puestos anteriores y la
diferencia es de uno a favor de ella. Lleva el recibo en la mano sin que
afecte su belleza, todos la miran y ella no ve a nadie, no cuenta el
tiempo con el tacón de su zapato, no lee los avisos promocionales en
donde te aconsejan endeudarte y ser feliz. Estar allí —para ella— es
apenas un momento. Las dos filas se mueven a la misma velocidad, tú
quieres llegar primero, y desde esa posición, ver como esa falda corta
llega a su meta. Hasta el momento todo se ha concedido. Van saliendo al
mismo tiempo y no hay nada que hablar. Afuera del banco son la sombra de
la nada que fueron.
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IX
Las estudiantes de Enfermería se
toman la cafetería. Se reconocen por su uniforme y la manera grave en
que se refieren a las enfermedades. Por algunas, he deseado los virus y
las gripas. Cuando salen de clase se agrupan para contar los nuevos
descubrimientos, las nuevas formas de paliar lo inevitable. También se
quejan o exaltan al sexo opuesto; y en silencio, envidian las ventajas
físicas de sus compañeras.
La sentencia de que las estudiantes de universidades públicas son menos
bellas está extinta. El comentario de clases sociales contradice la
realidad.
Basta ver a las estudiantes de Enfermería y de otras carreras, saturar
las aulas y los recintos, cargar libros y sortear la soledad como una
prueba del aprendizaje; llevar el pelo suelto y la prohibición bíblica
del sexo como otra forma del conocimiento.
Allí están, confundiendo la Historia y la lucha de clases.
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Baño en el
patio
Ella se baña en el patio
la he oído decir
que el agua es más rica
lo hace con una totuma pequeña
empieza haciendo un cojín de agua
para descansar sus pies
sigue subiendo
y el vello de sus piernas
como raíces chinas
Cuando llega a la cabeza
aumenta las aguas….
Varias veces con la mano
lava su olor a escama
como librándose de un mal hombre
Con el jabón es otro cuento
nunca se le cae de las manos:
con una
lo deja deslizar desde su nuca
y con la otra
lo atrapa al final de su espalda
como una experta beisbolista
Desde el ombligo
y por el camino más corto
lo recorre por el canal de sus nalgas
haciendo una U
Mientras se baña en el patio
los vecinos volvemos agua la mañana.
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Cono
Ella es una gran amiga
además cree que soy poeta
a veces también lo creo
en nuestra inofensiva relación
pasan cosas también inofensivas
hace poco me invitó a un helado
yo le dije que sí
no porque quisiera comerme uno
sino porque si le decía no
quizá ella tampoco se comería uno
Mi verdadero interés
es ver como la crema
se le riega por la mano
y yo pienso que es un semen de colores
que la toca sin ofenderla
Veo que es mi semen.
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Mujer
Una mujer destendida
sobre un verso
con su pelo
mirando hacia otro lado
Una mujer
mientras escribo
cubierta sólo de sí misma
Mientras hablo de ella
mientras la imagino.